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jueves, 10 de noviembre de 2011


Hacer algo por el simple hecho de hacerlo.
Éso era exactamente lo que había estado haciendo todos estos años.
Vacío, así se sentía.
¿Egoísta? Por supuesto.
¿Se supone que esto sería así? Se supone que tendría que sonreír.  Suposiciones, todo el tiempo lo mismo.
Si bien, no tenía un concepto claro de lo que es el egoísmo, pero cada uno de estos segundos, las sonrisas, la culpa, la vergüenza de la hojas secas que me hacían temblar, eran ahora, la idea más acertada de lo que es para mí el egoísmo.
Saber que algo está mal y no hacer nada, absolutamente nada para enmendarlo. 
¿Por qué?... Simple cobardía.
No te dejes guiar por impulsos.  Las palabras que hace tanto tiempo mi madre me dedicó, era una de las tantas cosas que daban vuelta en mi cabeza, acompañada de las voces indistintas en mi entorno.
Pero, lo que más me daba vuelta, lo que más presente estaba ahora mismo... Era el impulso de salir corriendo.












miércoles, 9 de noviembre de 2011

Dar por una máxima absoluta que una relación será duradera sólo porque ambas partes se entienden a la perfección es una total y magnífica mentira; ya que el amor, como a élla gustaba llamarle, no es más que un ciclo que se debe rehacer en un periodo predeterminado de tiempo así como el agua.
Esta cae en forma de lluvia, descansa transformada en un charco y alza sus alas gaseosas para regresar a las nubes donde el renacimiento infinito le espera a pasos del cielo.
Élla siempre lo ha tenido en cuenta y es por eso que cuando él le pregunta, a su manera, si estarán juntos hasta el final pase lo que pase, sólo puede verle con una sonrisa conciliadora.


BR. 

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Un minuto de silencio por los sueños irrealizables
 un minuto sin hablar por aquellos que esperan libertad
 por aquellos que no ven el amanecer.
 Un minuto de silencio por aquellos que no están también.


Un minuto sin hablar
 para poder entender
a aquellos que han perdido
 los corazones en algún lugar.

lunes, 31 de octubre de 2011

-¿Sabes?, me preguntaba cuándo ibas a darte por vencida.

-No me he rendido, todavía tengo esperanza. Pero no hay nada que pueda hacer para que tu recuperes la tuya. Puedes superar esto, lucha. Siente algo, lo que sea. Porque si no lo haces, vas a perderme para siempre. Y...no voy a amar a un fantasma por el resto de mi vida.

jueves, 27 de octubre de 2011

Encuéntros.

Hace no pasados de los tres años, tube un encuentro muy paradójico, no recuerdo los detalles, pero hasta donde me acuerdo yo tenía a lo mucho 13 años ó 14 recién cumplidos  (Que extraño, de los 14 para acá, hablo como si fueran años muy remotos)  mi hermano llegó a casa informándole a mi madre que aprendería a tocar guitarra junto con un amigo en el coro de la Iglesia, ésa era la forma más accesible que cualquiera tiene para aprender unos cuantos acordes y círculos, y bien, mi hermano no era la excepción y lo intentó, recuerdo que nuestro padrastro trajo a casa una guitarra de las que tenía en su antiguo domicilio, sí bien, no era la guitarra más lujosa del mundo, incluso noté que le faltaba una cuerda, pero ante los ojos de mi hermano -Y míos- todas las guitarras eran absolutamente iguales y todas daban el mismo sonido.
Mi hermano emocionado asistió a la primera clase, llegó a la casa con unas hojas de acordes y me mostró lo que aprendió, no era mucho, eran unos tonos mal acomodados y sonaban más o menos bien, pero bastaba con saber un poco para impresionar a alguien que no sabe nada.
Al cabo de unas semanas lo dejó, mi hermano tiene la costumbre de dejar truncadas sus actividades, más tarde fué a cursos de computación y después fútbol, pero también los dejó. Bien, continuando con lo de la música, mi hermano desertó ante ésa opción y la pobre guitarra quedó en un rincón de la casa, sola y enpolvada, una tarde la tomé a hurtadillas sin que se dieran cuenta, incluso cuando vagos recuerdos de ése momento se agolpan a mi mente me causa gracia, como un ladrón en su mayor 'golpe' corrí hacía mi cuarto y me encerré, puse las arrugadas hojas de mi hermano sobre la cama e intenté tocarlas, y digo intenté por que no entendía para nada lo que ésas hojas explicaban, pero ENSERIO yo quería aprender, ya no significaba para mí jugar a la estrella de rock a escondidas, de verdad anhelaba tocar ésa guitarra enserio, busqué después, unos acordes por internet y los apunté en una libreta, aún recuerdo que extraje los acordes de Taringa.net, estaban bien explícados, un mástil dibujado y líneas que simulaban las cuerdas hacían más entendibles los pasos que debía dar.

Mi mamá se dió cuenta de todos mis malabares, yo me enteré, por parte de mis amigos de una academia de Música en el centro de la ciudad, pensé que tal vez era lo que necesitaba, dejé mi cómoda cama y mis anticuadas hojas y le insistí unos días a mi mamá hasta que élla cedió.
Cuando entré, visualicé un lindo espacio, unos teclados acomodados en la esquina, muchas guitarras acústicas en un soporte cada una, sillas, un bajo en el fondo, y un cuarto cerrado del que salía el sonido de una batería, pero algo, algo en particular llamó mucho mi atención, en una pared estaban acomodadas cuatro guitarras eléctricas,  una azul perla, una totalmente negra, y las otras dos negras con detalles en blanco, entonces pensé 'Definitivamente debo tener una'.

Mi encuentro con la música fué algo que me cambió, es algo que me ha hecho crecer a nivel personal, es sorprendente lo arraigado que se ha vuelto mi instrumento, me ha hecho saber que no se nace sabiendo, que debémos buscar alternativas para trascender, saber que hay mucha gente mejor que tú, sí, me ofusqué un par de veces, pero siempre, el hecho de saberme menos experimentada que otros me ha hecho esforzarme aún más en las cosas que me gustan.

Muchas de las cosas que me gustan de mí persona, es esto, es mi cualidad, y me gusta.


domingo, 23 de octubre de 2011

jueves, 13 de octubre de 2011

"Pero ayer, mientras lloraba, me preguntaba que me pasaba y por más que buscaba no encontraba ninguna razón que tuviese sentido. Encontre, debo admitir, más de una que simulaban inchoerencia y estupidez; y aún siendo así, aquellas dolían mil veces más que las que suelen tener consistencia y coherencia."




Se aferra, a lo único bueno que ha quedado de su miserable vida.

Otoño

Ya es otoño y algo en el me ha hecho pensar en una metáfora, quizás ver las hojas desprenderse de los árboles, ví caer una hoja hasta llegar a su irreparable destino en el frío asfalto... Lo sentí profundamente.

¿Y quién puede resucitar las flores que pisaste ayer?

En todo momento he tratado de hablar y escribir siendo elocuente, pero éso de ser confusa ya se me he hecho algo muy arraigado.

lunes, 10 de octubre de 2011

Tu clase de chica.

Aveces, me gustaría que me vieras como a una chica, que de  algún modo en mí pensaras algo como 'Oh, ésa chica es linda' verme de tal forma que pudieras enamorarte, ser ésa chica que pone algo más de empeño para verse linda, ser la chica normal que usa un bolso, que se retoca el labial cada que este disminuye su color, a la que observes cada vez que se vuelve a ver al espejo y cubrir sus labios con pintura...


Aveces, sólo aveces, me gustaría ser tu tipo de chica.

domingo, 9 de octubre de 2011

Comienzo.

No soy buena para los comienzos, si bien, cuando estoy en la parte media  -que aún no sé como referirme a la "parte media"-  No recuerdo bien como comencé, tampoco lo soy para los finales, pero regresando a la parte media, diría que lo disfruto más.


Después de regar pensamientos por ahí, decidí hacerles un hogar y ordernalos en un sitio cómodo para respirar con más libertad, estirar las piernas, compartir más -o quizás hacerlos más privados- .
Me extraña un poco la ídea de observarme a mi misma.



¿Cómo llegaste aquí?

Riesgos

No sé que me da escribir en papel, pero a veces vengo aquí y hago lo mejor posible por encontrar alivio en las palabras. Cómo saber que cami...