Pero mi fondo realmente sucedió después del consumo, en esos lapsos de sobriedad, enfrentándome a una realidad de la que mucho tiempo había querido escapar. Dándome cuenta que el único incentivo que tenía por soportar vivir en este mundo ya no estaba ahí. Sin embargo, en una sala de espera, seguían ahí todas las demás cosas por las que tenía que luchar, los sueños y esperanzas por el futuro que había yo abandonado.
Entonces me arrastré hacia la luz.
Quería ser digna de bondad otra vez. Hoy día lo sigo queriendo.

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